Histerectomía laparoscópica (cirugía uterina cerrada)

Muchas mujeres siguen posponiendo la intervención conocida comúnmente como “extirpación del útero” debido al dolor, a una cicatriz grande y al largo período de recuperación. Las cirugías de extirpación uterina por vía cerrada reducen tanto la duración de la intervención como el tiempo de hospitalización. Estas cirugías representan un avance importante en la salud de la mujer, especialmente porque disminuyen el dolor y las complicaciones relacionadas con la operación.

En las cirugías de extirpación uterina por vía cerrada, la paciente puede regresar a casa el mismo día. En muchas pacientes, la intervención dura aproximadamente una hora y la pérdida de sangre suele ser mínima. Como el dolor postoperatorio se percibe en un nivel muy bajo, generalmente no se necesitan los analgésicos utilizados en la cirugía tradicional.

Uno de los beneficios importantes de estas operaciones para la paciente es la diferencia en los resultados cosméticos. En la cirugía clásica, la cicatrización de una incisión grande, generalmente horizontal y de aproximadamente 10-12 cm, puede dejar una cicatriz quirúrgica permanente. Sin embargo, en la cirugía laparoscópica, la intervención se completa mediante una incisión de aproximadamente 1 cm dentro del ombligo, que después de la cirugía suele ser casi imperceptible, y generalmente dos incisiones muy pequeñas en la zona inguinal. No se forma una cicatriz permanente visible en el abdomen. Además de la rápida recuperación física después de la cirugía, este método también proporciona un apoyo emocional para la paciente.

Este método no se aplica en todos los centros. En Turquía, el número de centros que realizan histerectomía laparoscópica es limitado. Todas las mujeres merecen tener acceso a métodos laparoscópicos de tratamiento que ofrezcan un proceso quirúrgico exitoso y menos difícil cuando sean médicamente adecuados.

Procedimientos histeroscópicos

La histeroscopia es la observación del interior del útero mediante un dispositivo óptico especial llamado histeroscopio, introducido a través de la vagina y el cuello uterino. Puede realizarse bajo anestesia local o general. Por lo general, la duración del procedimiento no supera los 30 minutos.

Mediante las intervenciones histeroscópicas, es posible diagnosticar muchas enfermedades y, al mismo tiempo, tratarlas. Gracias a la menor necesidad de anestesia, al mayor confort postoperatorio y a su uso cada vez más frecuente, ofrece ventajas tanto diagnósticas como terapéuticas, especialmente en pacientes que reciben tratamiento de infertilidad. También puede ser posible extirpar por vía histeroscópica miomas ubicados cerca de la pared uterina o de la cavidad uterina.

¿Qué es el legrado? ¿Cómo se realiza el legrado?

Este procedimiento, que puede completarse en pocos minutos, puede ser doloroso si no se utiliza anestesia. Nosotros lo realizamos bajo anestesia, mediante el uso de un medicamento intravenoso que proporciona una sedación ligera, de una manera mucho más CÓMODA, SEGURA y respetuosa con la PRIVACIDAD de la paciente. Después del procedimiento, la paciente puede regresar a su vida diaria o a su trabajo. En las primeras semanas de embarazo, el método más eficaz, seguro y cómodo es el legrado por aspiración al vacío. Los instrumentos que utilizamos son de plástico y desechables, es decir, el instrumento utilizado en una paciente no se utiliza en otra.

¿Cuáles son los riesgos del legrado?

Una de las preguntas más frecuentes sobre el legrado es: “¿Es posible volver a quedar embarazada después de un legrado?”

Respuesta: Sí.

Otra pregunta frecuente es: “¿Qué problemas pueden presentarse durante o después del legrado?”

Respuesta: Aunque no son muy frecuentes, pueden presentarse complicaciones como lesión del cuello uterino o laceración, perforación uterina, sangrado e infección. Para reducir la posibilidad de que estas complicaciones ocurran y para tratarlas rápidamente si se presentan, es recomendable que el legrado sea realizado por un médico EXPERIMENTADO. Esto ayuda a evitar daños permanentes en la paciente. Una situación mucho más rara es que el embarazo continúe después del legrado, es decir, que el procedimiento no haya sido exitoso. Por esta razón, el procedimiento no debe finalizarse sin realizar un control ecográfico. También se recomienda el uso de antibióticos para reducir el riesgo de infección.